Poco importó que Michael Fedak fuera un investigador respetado. Cuando en la Universidad de St Andrews (Escocia) comentó a sus compañeros del departamento de biología que quería estudiar el cambio climático con sensores ubicados en las cabezas de los mamíferos marinos, se rieron de él. Una década más tarde, Fedak lleva acumulados 400.000 datos de niveles de temperatura y densidad del agua gracias a los leones marinos. Y Fedak comparte los datos con investigadores de todo el mundo.

El Internet de las focas. Los animales que ayudan a la ciencia

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Focas mejores que barcos

Cuando Fedak tuvo diseñado un pequeño aparato para las cabezas de los elefantes marinos, la mayoría de científicos cambiaron su opinión sobre la cuestión, aunque aún había ciertas dudas. Fedak, que admite que la idea era “estrafalaria” y estaba preocupado porque las focas pesan toneladas y les gusta revolcarse por tierra. Sin embargo, si tiraban adelante el proyecto y se arriesgaban, tendrían información de un mamífero que nada a 2.000 metros bajo el nivel del mar y cruza océanos a velocidades que cuestan de creer.

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Este animal, junto a una mayor conectividad tecnológica y al precio de los sensores hoy en día, ha permitido una combinación ganadora para la ciencia. Cuenta el investigador que en un viaje en el que un barco recogió centenares de datos, aceptaron llevarle a él y a su equipo para aplicar la tecnología en algunas focas. Sólo lo lograron con 14. Un año más tarde, las focas habían recabado 12.000 datos de utilidad, muchos más que el barco.

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¿Perjudica a las focas?

Pero, ¿y las focas qué tienen que decir sobre ello? Fedak afirma que no hay ningún inconveniente para los animales. Su aparato se ubica en la zona peluda de la cabeza o en la del cuello. Así, como las focas mudan el pelo, el aparato cae al cabo de unos meses. Eso sí, sin haber dejado de enviar información al satélite. Además, como el investigador recuerda, la información obtenida sirve tanto para conocer el estado del ejemplar que lleva la tecnología como los hábitos de las comunidades y su entorno. Así, se pueden prever problemas ambientales que afecten a estos mamíferos y ayudar a que la especie humana sea una mejor protectora de las focas. Y, por supuesto, también mejor protectora del clima que afecta a todas las especies.

Fuente: globovision.com

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