Mientras que eso puede parecer contradictorio, resulta que es necesario que se produzca una ruptura para permitir que los llamados genes de respuesta temprana, se expresen. Estos genes regulan varios procesos que son críticos en la formación de recuerdos duraderos.

Dichas “lesiones” celulares se corrigen rápidamente gracias a un sistema de reparación natural, aunque esta habilidad del organismo parece deteriorarse con la edad, generando una “acumulación” progresiva de lesiones que en última instancia, producen una degeneración de las neuronas.

La anterior idea es respaldada por el trabajo realizado por el grupo de Li-Huei Tsai en el Massachusetts Institute of Technology (MIT) durante el cual, se descubrió que los cerebros de ratones que fueron alterados con el fin de desarrollar un modelo representativo de la enfermedad de Alzheimer, poseían una cantidad significativa de rupturas de ADN incluso antes de que los síntomas característicos aparecieran. Estas lesiones, que afectan a ambas cadenas de ADN, se ubicaron en una región cerebral que es crucial para el aprendizaje y la memoria: El hipocampo.

Para saber más sobre las posibles consecuencias de dicho daño, el grupo de investigaciones cultivó neuronas en un disco de Petri y las expuso a un agente que causa esta clase de rupturas en las cadenas de ADN, mientras se monitoreaban los niveles de expresión genética. Tal y como se describe en Cell, los investigadores descubrieron que mientras la vasta mayoría de genes que fueron afectados mostraron una expresión disminuida, un pequeño grupo de ellos hizo lo contrario. Lo más importante aquí, es que además de que esos genes estaban involucrados en la regulación de la actividad neuronal, también incluían al grupo de respuesta temprana.

Dado que los genes de respuesta temprana son conocidos por expresarse rápidamente siguiendo la actividad neuronal, el equipo se dispuso a averiguar si acaso la estimulación neuronal normal pudiera ser capaz de inducir rupturas en el ADN. Así, los científicos aplicaron una sustancia que fortalece la pequeñísima hendidura por donde fluye la información genética (sinapsis) imitando lo que sucede cuando un organismo tiene una nueva experiencia.

“En efecto, descubrimos que el tratamiento incrementó a gran velocidad la expresión de los genes de respuesta temprana, pero también causo una doble ruptura en la cadena de ADN”, Dijo el doctor Tsai en una declaración.

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