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Se cree que el ronroneo de los gatos los ayuda a sanar cuanto están heridos o enfermos.

Acurrucarse con un minino y su melódico y tranquilizador ronroneo puede que sea el cielo en la tierra para cualquier amante de los gatos, pero la pregunta aquí es ¿cómo hacen para producir ese extraño sonido de manera continua por tiempos prolongados?

Inicialmente, digamos que los felinos se dividen en dos grandes grupos: aquellos que rugen pero no ronronean (como los leones, tigres y leopardos) y aquellos que ronronean pero no rugen (como los gatos domésticos y otros felinos de talla media como los guepardos, lo linces y los pumas).

Esto se basa en la observación de que los “grandes felinos” tienen una estructura hioides parcialmente osificada en la laringe, mientras que los felinos pequeños tienen un hioides que es completamente óseo. El hioides es el soporte estructural de la lengua y el tracto vocal superior. Es esta característica la que, de acuerdo con especulaciones, permite que unos felinos puedan rugir y otros no, aunque la idea está en tela de juicio, pues a últimas fechas se ha sugerido que el rugido es de hecho, el resultado de otras cualidades morfológicas.

La más sonada conjetura acerca de cómo los mininos controlan el tan placentero ronroneo indica que la contracción intermitente de sus músculos laríngeos y diafragmáticos les permite mantener la vibración lo mismo al inhalar que al exhalar. Esta idea está apoyada por la evidencia que muestra que los gatos que tienen músculos paralizados en la laringe son incapaces de ronronear. Lo que no se sabe aún es cómo es que el ronroneo inicia. Los científicos no saben a ciencia cierta si los felinos toman la decisión de hacerlo o si se trata de una reacción involuntaria.

Muchos piensan que un gato que ronronea manifiesta felicidad, pero eso no siempre es el caso, ya que se sabe que producen este sonido en muchas situaciones distintas, incluidas aquellas en las que están heridos o sumidos bajo el estrés.

Investigando el asunto, los científicos descubrieron que los gatos emiten su ronroneo a una frecuencia que oscila entre los 25 y los 150 Hertz. Este tipo de vocalización de bajo tono generalmente se asocia con un contexto “amigable” como el que se da durante la lactancia y el aseo, pero también pudiera tener otra función interesante: las vibraciones que produce en el cuerpo han demostrado que pueden promover la curación.

Así, se cree que el ronroneo de hecho mejora la densidad ósea en los gatos. Esto se empata con la idea de que los atletas tienen huesos más fuertes como resultado de las vibraciones que generan sus pies al tocar suelo durante el entrenamiento.

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