Después de desperdiciar dos minutos de mi vida, decidí investigar el asunto.

He aquí el video por si quieres verlo.

Los plátanos se clasifican como frutos climatéricos, lo cual significa que continúan madurando después de que son cosechados. La maduración de la fruta se asocia con un cambio que implica que el contenido de almidón se vuelve azúcar. El gas de etileno, una hormona de “maduración” producida por la planta madre, juega un rol fisiológico mayor en este proceso. Sucede que mientras el fruto permanece sin cosechar, unos receptores especiales en las células de la planta se enlazan al etileno, manteniendo activados los genes de control de maduración. Una vez que el fruto es cosechado, los genes ETR1 y CTR1 de la planta se “apagan”,  lo que causa un efecto dominó que al cabo, genera la liberación de etileno, además de la activación de otros genes secundarios que fabrican enzimas como las pectinasas (que rompen las paredes celulares y ablandan la pulpa), las amilasas (que convierten el almidón en azúcar simple) y las hidrolasas (que degradas la clorofila del fruto). Esta serie de fenómenos generan un cambio de color (en este caso, de verde a amarillo), que se cree, invita a los animales a comer el fruto y a dispersar las semillas por medio de la defecación.

Conforme este proceso continúa y las células se desnaturalizan, el plátano pierde atractivo y finalmente se pudre.

Considerando todos estos cambios químicos que tienen lugar en la composición del fruto conforme madura y hasta que se pudre, la pregunta que surge es ¿de verdad es posible “revivir” un desagradable plátano viejo utilizando arroz y calor?

Los anteriores debates se han basado en la cuestión de cómo almacenar los plátanos para extender su vida útil. Es un hecho que almacenarlos en un ambiente frío se desacelera drásticamente la conversión de almidón a azúcar, lo cual garantiza que la pulpa se mantenga firme y en buen estado por más tiempo. No obstante, si decides poner tus plátanos en el refrigerador, una enzima (la polifenil oxidasa) se combina en la cáscara con fenoles para crear polifenoles, que hacen que la piel externa de la fruta se oscurezca. Así, aunque la fruta se mantenga y sepa bien, la cáscara parece estar podrida.

¿Qué conclusiones sacamos entonces de nuestra investigación? La verdad es que yo probé la teoría del video en la oficina y lo único que me dejó fue un plátano viejo que después de mucho batallar, seguía estando viejo. Lo que sucede es que simplemente (no nos sorprende) estaba frente a otro caso en el que el Internet me llevó a dar vueltas por razones que solamente conoce quien inventó esta clase de basura.

En resumen: No puedes “revivir un plátano podrido”. Aquí sólo se generan las siguientes propuestas: Colocar el plátano en el refrigerador para conservar la pulpa aunque la cáscara se oscurezca, luego sumergirla en arroz para remover la humedad de la cáscara y enseguida “calentar” suavemente la fruta completa para intentar revertir los efectos del frío en la cáscara y así restaurar el color.

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